viernes, 23 de abril de 2010

Habitaciones separadas

Está solo. Para seguir camino
se muestra despegado de las cosas.
No lleva provisiones.

Cuando pasan los días
y al final de la tarde piensa en lo sucedido,
tan sólo le conmueve
ese acierto imprevisto
del que pudo vivir la propia vida
en el seguro azar de su conciencia,
así, naturalmente, sin deudas ni banderas.

Una vez dijo amor.
Se poblaron sus labios de ceniza.

Dijo también mañana
con los ojos negados al presente
y sólo tuvo sombras que apretar en la mano,
fantasmas como saldo,
un camino de nubes.

Soledad, libertad,
dos palabras que suelen apoyarse
en los hombros heridos del viajero.

De todo se hace cargo, de nada se convence.
Sus huellas tienen hoy la quemadura
de los sueños vacíos.

No quiere renunciar. Para seguir camino
acepta que la vida se refugie
en una habitación que no es la suya.
La luz se queda siempre detrás de una ventana.
Al otro lado de la puerta
suele escuchar los pasos de la noche.

Sabe que le resulta necesario
aprender a vivir en otra edad,
en otro amor,
en otro tiempo.

Tiempo de habitaciones separadas.


Habitaciones separadas, Luis García Montero


Y qué bien suena eso de ambos, no tu y yo.

Como me dijiste ayer: Yo soy tu mitad, al igual que tú eres la mía.
P.d: Hoy ha sido la excusa perfecta para robarte otra sonrisa de la boca.

2 comentarios:

Luis dijo...

¿Separando dos habitaciones puedes separar dos almas?¿Hacer que dos corazones no latan al unísono? Las distancias físicas son para el corazón lo que internet a las palabras. Te amo, pequeña mía

CrisTicienTa dijo...

Tener una mitad q te complemente es la mejor sensacion, verdad? :)

No es extraño..desde aqui dentor tambien te siento mi amiga. El tiempo juega mucho en mi contra. Ahora mismo pienso poner un post-it que me diga que debo mandarte un correo antes de que acaba la semana. Si.

Y Madrid nos sigue esperando.
Piensa si quieres q es extraño..pero millones de dias me acuerdo de todo lo q nos qeda por hablar..

Como estas ahora?Feliz?
Te escribo, promesa.

Un abrazo